martes, 23 de julio de 2013

Santiago.

Siempre sueño ser alguien quien no soy,  alguien quien no puedo ser o alguien quien dejé de ser; la vida suele ser dura y más para un muchacho de 20 años con trastornos y desordenes mentales que solo pasan por su cabeza, un periodo de desestabilidad que solo conocemos nosotros, los tipos raros, y que solo afrontamos los que más fuerte pensamos, o eso es lo que CREO.

Mi nombre es Santiago, suelo ser problemático, algo patético y lo suficientemente buena gente para pretender ser lo que quieren las demás personas que sea, obviamente cuando lo quieren; mi mejor amigo se llama Eduardo, no creo tener aún una mejor amiga, voy en el quinto ciclo de la carrera de administración de servicios y mi vida apesta como la de aproximadamente el 99% de la población terrestre.

La vida no es mía.


Cuando cierro los ojos, solo te puedo ver a ti; cuando mi mirada se pierde, solo quiero encontrarte a ti; cuando mis oídos se cierran a todo ruido exterior, solo quiero escucharte a ti; tu voz, tus ojos, tu presencia, tu forma de actuar, la forma en la que me callas cuando no tengo la razón, o cuando mis ojos están a punto de llorar; cuando evades cualquier pregunta incómoda que quiero hacer y cuando la presión hace que me odies mas y mas por no querer responder lo obvio; un NO, solo es un NO, un NO sin sentido, sin razón de ser, sin tu voluntad; tengo la esperanza de que en algún momento me digas que SI; esa esperanza que todos tenemos, que todos esperamos, que todos anhelamos con todas las fuerzas que nos rodean y nos son propias; si algo me han enseñado los 20 años de vida que poseo es que no debo de confiar en nadie, aún lo tengo presente desde que tengo uso de razón; desde que mi mente no sucumbe a la sin razón de las palabras de origen desconocido; desde que me MENTISTE.


No hay comentarios:

Publicar un comentario